Servidora abandona el duro asfalto por unas doradas arenas gaditanas. Ayer me llamó Juan, el dueño de Andalucia Sur, que le había fallado un inquilino para este fin de semana y que estaba ya pagado, que si quería bajarme. Ni corta ni perezosa acabo de meter en una mochila tres bikinis, dos pareos, un pantalón de hilo, una rebequita (aunque no os lo creáis, en Cádiz refresca por las noches y se agradece), tres camisetas, unas chanclas y unas bambas y me voy, me voy, me voy, me voy para Cádiz! (bueno, realmente, nos vamos, nos vamos, nos vamos a Cadiz, tengo que pasar por Toledo a recoger a la pareja)
Juan me ha dicho que nos vemos en los Caños de Meca . Sinceramente, no tengo ni idea de lo que me voy a encontrar, pero llevo toda la mañana leyendo en internet cosas sobre los Caños, y es que una ha oído hablar sobre aquel sitio, pero estar, lo que se dice estar, nunca he estado y por mucho que me lo he imaginado, creo que lo que he leído ¡me encanta!
